Acercarse a la ventana y percibir el delicioso aroma de la hierba recién coartada, el ligero cantar de los agricultores que salen a recolectar la uva fresca y madura y el sonido de los pájaros cantores, que sirven como una alegre y sutil alarma matutina, en vez del desagradable despertador electrónico al que estamos acostumbrados en estos tiempos modernos. |
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